Este artículo va dedicado con mucho cariño a mis alumnos de la Universidad Fermín Toro, sección M-622 ciclo 2011-B, segundo año Cátedra Derecho Romano II.
Hoy concluimos satisfactoriamente nuestro año académico, y digo satisfactoriamente porque se cubrieron todos los objetivos, por mi parte pude cumplir con impartirles los contenidos correspondientes, cumplir con mis responsabilidades como Docente, e incluso aplicar algunas técnicas de aprendizaje y de evaluación innovadoras; y por parte de ellos, cumplieron con todas las evaluaciones dando como resultado la aprobación de la materia.
En la clase de hoy organicé como actividad final una dinámica con preguntas que yo considero de impacto, vale acotar que esta actividad si bien estuvo planificada desde el inicio del año académico (Octubre 2011) se mantuvo en suspenso hasta el final, fue una sorpresa, y debo agradecerles por su paciencia y por su interés.
Preguntas de impacto porque no es común que en nuestro día a día nos detengamos a reflexionar sobre los aspectos preguntados, y con ellas se pudo lograr una amena evaluación, de sí mismos, de sus compañeros, de la materia, del facilitador; hubo una buena participación, todos aportaron sus opiniones, reflexiones y aprendizaje, construyéndose de esa manera una importante fuente de información que me permitirá a mí en lo particular mejorar algunos aspectos, reforzar otros e incorporar nuevos elementos; y espero que asimismo ellos puedan aplicar el aprendizaje obtenido, confío en que así será.
Este artículo lo escribo porque me quedé con la sensación de que faltó algo, y es que luego de todos dar respuestas a sus preguntas se me pidió que diera unas palabras finales, pero el tiempo apremiaba y entre la entrega de notas, la elaboración del listado de las pruebas diferidas, no pude hacerlo, y sí que tengo algo que decir.
Tuve la oportunidad de impartirles clase a los alumnos de la sección M-622 en el año académico pasado, en la Cátedra de Introducción al Estudio de las Ciencias Jurídicas (o Introducción al Derecho como se le conoce en la mayoría de las Escuelas de Derecho), lo cual facilitó mucho el camino, porque tanto ellos conocían mi estilo de enseñanza, como yo conocía su rendimiento y desempeño académico. Sin duda, luego de compartir por dos años consecutivos se generó un mayor nivel de confianza y entendimiento mutuo, fueron mucho más amenas las clases, incluso más divertidas, hubo momentos de risas, de chistes, pero lo más importante es que siempre reinó el respeto, y nunca se desvió el objetivo, que era el aprendizaje.
Fue una gran experiencia para mí, ver la evolución de cada uno, ver alumnos regulares pasar a ser buenos, alumnos buenos pasar a ser excelentes, y aquellos que siempre dan lo mejor mantenerse íntegros de principio a fin, creo que no podría tener mejor recompensa.
Hoy en medio de las preguntas de impacto, algunos me expresaron muy bonitas palabras, las cuales agradezco y las llevaré siempre conmigo, y una de las importantes enseñanzas que surgió fue la de que los Docentes debían ser más humanos, más humildes, más dedicados, y coincido plenamente en ello. A nivel universitario no se hace tanto énfasis en humanizar el proceso de enseñanza-aprendizaje, y creo que no debería ser así, nunca debemos perder de vista que los alumnos que pasan por nuestras manos son seres humanos, con necesidades y situaciones muy particulares, y algunos incluso jóvenes aún en formación, por ello siempre trataré de aportar cuanto pueda para cambiar ese paradigma.
Muchachos, fue un verdadero placer trabajar con ustedes, gracias por su disposición en mis intentos por innovar en el proceso de enseñanza, les aprecio mucho y cuenten siempre conmigo en todo lo que pueda ayudarles.
Espero que mis esfuerzos no hayan sido en vano y logren continuar aplicando todo lo aprendido, fueron una gran sección a la que se pudo exigir mucho, y pueden dar aun mucho más.
De todo afecto,
Prof. Livia Hernández

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